Esta prédica, que también puede ser utilizada en una enseñanza de GP, nos permite enseñar la importancia de no permitir que las emociones manejen nuestras reacciones sino que las mismas dependan sólo de Jesús.

Versículo base

Efesios 4:31-32 «Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.»

Actividad

El objetivo de esta actividad es llevarlos al extremo y en un juego que es muy emotivo y de mucho contacto, ver sus reacciones. Algunos se enojaran, gritaran … y quién sabe qué más podamos ver (hehe). Basándonos en este versículo, la actividad es organizar un partido de futbol, en donde el reglamento se haga cumplir de manera estricta, mediante la utilización de las siguientes tarjetas:

  • Roja: Por cometer una falta grave que generará expulsión del juego por 5 minutos.
  • Azul: por cometer falta leve que generara expulsión del juego por 2 minutos.
  • Amarilla: Por cometer falta muy leve. 

Quien se encargue de ser el árbitro central deberá ser muy exigente con ellos y no perdonar ninguna falta, por más mínima que sea y, si es necesario, la expulsión del jugador se debe dar.

Reflexión

Cuando el juego haya terminado, se reúne al grupo y los llevamos a que compartan las siguientes preguntas, con respecto al juego: 

  • ¿Cómo se sintieron?
  • ¿Cómo fue su reacción al ser sancionados o castigados?
  • ¿Cómo manejaron su emoción? Bien haya sido enojo, frustración, decepción, rabia. 
  • ¿Cuándo fue la ultima vez que se enojaron, pelearon o tuvieron un malentendido con
    alguien? ¿Cómo reaccionaron?

Enseñanza

Después del tiempo de reflexión se comparte con el grupo la historia de Caín, quien fue el primer hombre en experimentar uno de los sentimientos más destructivos cuando no se tiene dominio propio: la ira. Cuéntales cómo reaccionó y hasta qué instancias llegó al no saber controlar su
ira.

Al igual que Caín, todos tenemos la emoción de la ira que Dios puso en nosotros, no como algo malo, sino como algo que nos es útil en muchas situaciones pero que debemos controlar para que no nos controle o descontrole a nosotros mismos porque cuando la ira está fuera de control, nos lleva a hacer gran daño a los que nos rodean y a nosotros mismos.

¿Es malo enojarnos? Claro que no. La pregunta es ¿Cómo reacciono cuando me enojo? Efesios 4:26 y Romanos 12:2  nos aclaran que debemos renovar nuestra mente en Cristo Jesús y gardar nuestro corazón porque de ahí es de donde vienen los malos pensamientos y las reacciones emocionales que no podemos controlar. Hoy el Señor nos dice que renunciemos a ese viejo hombre, a esa ropa sucia, y renovemos nuestra mente en su nombre santo porque MI VIDA ES SOLO CON CRISTO.

Cierre

Para finalizar, es importante tener un momento de oración, llevándolos a un momento de reflexión, recordando todas esas veces que lastimamos y herimos a alguien de palabra, acto y pensamiento.
Acompañarlos en la oración pidiendo perdón a Dios por esos actos a que con sus palabras
testifiquen y proclamen la renovación de sus mentiras.

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